Vacaciones de invierno: el turismo se resigna al golpe y apuestan a una temporada con visitantes de cercanía

Sin lugar a dudas el turismo es uno de los sectores más afectados desde la llegada de la pandemia por coronavirus. Las fronteras se cerraron, los vuelos, cruceros y transporte de larga distancia se cancelaron. Los restaurantes funcionan solo con delivery y ‘take away’ y los hoteles se encuentran con las puertas cerradas. Con este catastrófico panorama y a solo dos meses de las vacaciones de invierno, la pregunta es: ¿Cómo se verá afectado este rubro?

La industria del turismo, la quinta economía mundial, emplea a 284 millones de personas y genera el 9,8% del PIB global. En Argentina es una de las principales fuentes de ingresos tanto para las provincias como para el país y genera más de un millón de puestos de trabajo. Hoy en día, el rubro está sufriendo su peor crisis en los últimos 18 años.Según datos relevados por la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en 2019 viajaron más de 5 millones de turistas por las vacaciones de invierno. Con una estadía media de cuatro días y un gasto diario de $1.200 pesos por persona, dejaron ingresos directos por $24.606,5 millones en las economías que forman parte del circuito turístico nacional.

Es un hecho que las probabilidades de alcanzar o siquiera acercarse esa cifra en estas vacaciones de invierno, previstas que se lleven a cabo entre el 20 y 31 de julio, son nulas. Si bien la cuarentena obligatoria se extendió hasta el próximo 7 de junio, se espera que para esas fechas se de el pico máximo de contagios, por lo que lo más factible es que el aislamiento se continúe prolongando.A esto se le suma que el Gobierno argentino extendió la prohibición de vuelos comerciales domésticos o internacionales desde el territorio nacional, así como la venta de tickets aéreos hasta el 1 de septiembre, fecha a partir de la que cual las compañías aéreas podrán regularizar su operación, siempre dependiendo de la evolución de la pandemia.Cada invierno, miles de familias se trasladan a las montañas nevadas de las provincias del sur (como pueden ser Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego) para practicar un deporte que solo puede disfrutarse pocos meses al año. En Argentina operan 18 centros invernales que emplean alrededor de 5.000 personas de forma directa y 65.000 de manera indirecta (comercios, hoteles, restaurantes y bares, entre otros).

Es por eso que se espera que el turismo sufra un impacto de grandes proporciones, teniendo en cuenta que unos 900.000 turistas visitan estos destinos en cada temporada y generan un rédito económico estimado en 30.000 millones de pesos, entre alojamiento, traslados, comidas, y actividades dentro de los centros de esquí, como el alquiler de equipos, clases, etc.

Uno de los primeros centros en bajarse de la temporada fue el Valle de Las Leñas, ubicado a 420 kilómetros de la ciudad de Mendoza. En un comunicado, la operadora del centro informó la decisión de no abrir la próxima temporada invernal como consecuencia de la pandemia por coronavirus por «razones de fuerza mayor» y considerar al lugar del trabajo como zona de «alto riesgo».

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.

A %d blogueros les gusta esto: